Bolivia: la brecha entre ricos y pobres se ensancha Por Claudio Navarro, Comunidad Adsis de Bolivia Imaginen ustedes una familia de su barrio que tiene diez miembros. Esa familia maneja un presupuesto de 1000 pesos bolivianos (bs). ¿Cómo está repartido ese presupuesto? ¿100 bs. Cada uno de los hermanos? No: el mayor dispone de 460 bs y el más pequeño tiene 1,7 bs. ¿Una realidad justa? Evidentemente no. ¿Una situación real? Esto es Bolivia, y esto es la desigualdad en nuestro pueblo; la brecha entre los ricos y los pobres que cada día se ensancha. Crecimiento económico y desigualdad ![]() Bolivia era en el año 2002 el país más desigual de las Américas. Triste record. Quiere esto decir que, además de ser uno de los países con menor renta, es aquel en el que peor están repartidos los ingresos. Y esto, además de lo que supone éticamente, es una lacra porque los países más desiguales tienen mayores dificultades para disminuir la pobreza, aunque existiera crecimiento económico. Si usted incrementa el presupuesto de nuestra familia al doble (2000 bs. gracias a un supuesto crecimiento económico), va a conseguir que el más pobre maneje en presupuesto de 3,4 bs. Frente a 929 bs. que disfrutará el hermano más rico. Si se incrementara el presupuesto la misma cantidad (o sea, existiera el mismo crecimiento económico), en una familia en la que existiera un reparto equitativo de bienes (por ejemplo 100 bs. cada hermano), ese crecimiento haría que cada hermano dispusiera de 200 bs. en vez de 100. ¿Muy distinto verdad? ¿Se ve cómo el crecimiento ha ahondado la brecha en una familia con desigualdades y simplemente ha mejorado la renta en una familia sin desigualdades? No olvidemos, pues, que en un sociedad como la nuestra, la erradicación de la probreza no pasa solo por el crecimiento económico, como quieren hacernos creer los seguidores de las doctrinas neoliberales, sino que será necesario “ordenar” ese crecimiento para que todas las riquezas generadas no vayan a los de siempre: los ricos. Causas de la desigualdad en Bolivia Según algunos estudios, las causas que hacen que en nuestro país haya una gran desigualdad en los ingresos son: ![]() Primero, las diferencias en los niveles educativos: es este el factor más importante para explicar las diferencias en los ingresos laborales. Está claro: gana más un ingeniero que un lustabotas. En nuestro país, los campesinos tienen un promedio de dos años de instrucción, frente a 6,4 años para toda la población. Y sabemos que una buena educación primaria y secundaria reduce las inequidades (desigualdades); y altos niveles de educación universitaria aumenta las desigualdades, porque ésta incide en los “ya” favorecidos. Pues acá, en Bolivia, en estos últimos años se ha aumentado el gasto público en educación, pero ha sido sobre todo a expensas de inversiones en la educación universitaria (un incremento del 54%) sabiendo que las inversiones en educación primaria y secundaria (que aumentaron un 28%) son las que en verdad aumentan la equidad en los ingresos a largo plazo. Segundo, la varialibidad en la productividad: el sistema económico dominante retribuye mejor al trabajador más cualificado, lo a que su vez está relacionado con el nivel educativo. Así, poco a poco, la brecha entre ricos (trabajadores cualificados) y pobres (trabajadores no cualificados) se va ensanchando. Pero es que, en este campo, como en el educativo que describimos antes, el Estado no ha hecho las cosas bien. La inversión en el sector en el que trabajan los más pobres, que es el campesinado, ha disminuido hasta un tercio en tres años. Como se ve, a las tendencias macroeconómicas que hacen que este sistema económico neoliberal genere acumulación de capital (o sea, inequidad) hay que incorporar mecanismos correctores. Y no parece que la práctica real de las políticas públicas (más allá de ciertos discursitos) vaya recorriendo ese camino. ![]() Tercero, el desarrollo basado en los recursos naturales: o sea, basar el crecimiento del país en la explotación y en la exportación de los recursos naturales, parece que tienden a generar mayor desigualdad en los ingresos. Hay explicaciones para este fenómeno: ya sea la tendencia de las élites de aprovecharse de estos beneficios “fáciles”, o la no sostenibilidad a largo plazo de este “desarrollo”, o la tendencia a la baja de los precios de las materias primas frente al incremento de los precios de los productos manufacturados (factor éste que llamamos deterioro de los términos de intercambio y que tiene gran importancia en un país como Bolivia, que sigue siendo muy dependiente de unos pocos productos primarios de exportación, como son los minerales, los hidrocarburos y la soya). Lo importante es que esto debe hacernos pensar hacia dónde vamos en este momento, y a dónde vamos a llegar según qué caminos y políticas tomemos. Cuarto, otras políticas públicas han contribuido al incremento de las desigualdades. La inversión en salud es uno de los factores que más puede ayudar a la reducción de las desigualdad, y tampoco ha sido en este sector donde los gobiernos hayan puesto sus prioridades. Las políticas impositivas (los impuestos) son totalmente regresivas: Bolivia es un país en el que la mayoría de los impuestos gravan el consumo (indirectos) y por lo tanto los pobres tienen que pagar lo mismo que los ricos por cada producto o servicio que adquieren. Y evidentemente, esto es injusto. En países con sistemas impositivos más progresistas, el que tienen más paga a través de impuestos directos. Se ha calculado, que acá, en Bolivia, los más pobres pagan más impuestos puesto que “consumen” casi todos sus ingresos. Así, en nuestra familia de 10 miembros, aquel que ganaba 1,7 bs. Tendría que pagar el 25% de sus ingresso en impuestos. Sin embargo, el que ganaba 460 bs. Sólo pagaría el 14%. Evidentemente, este sistema incrementa la desigualdad.La falta de políticas contundentes frente a la corrupción, al contrabando y la ineficacia de las acción estatal, hace que nos encontremos con una verdadera “sangría” de recursos, lo que unido a una dudosa inversión de los escasos recursos disponibles – ¿se acuerdan cuanto costó la piscina olímpica de La Paz? – que podría ser verdadero gasto social que disminuya la inequidad. Pues bien, en esas estamos y por todo esto estamos así. La clave es acertar en lo que vamos a hacer asumiento que nuestra resposabilidad es disminutir la inequidad como medio privilegiado para disminuir la pobreza y promover la justicia social, en esta Bolivia nuestra. |