Una vida desde El Alto

  Capítulo V, Diciembre 2003

Hola familia:

Llevamos casi un mes en El Alto, aunque la intensidad con la que aquí vivimos hace creer que llevásemos varios meses.
Los días poco a poco dejan de tornarse tan novedosos como al principio, y lo extraordinario ya se va convirtiendo en lo ordinario y cotidiano, lo que quiere decir que cuando salimos a la calle ya no estamos todo el tiempo con la boca abierta...
Seguimos conociendo la realidad en muchos casos guiados por las gentes que llevan trabajando aquí años.

evo = mas crisis

El otro día tuvimos la oportunidad, aprovechando la estancia aquí de Amal (una amiga nuestra de Salamanca que ha estado cinco meses de pasante en una ONG de El Alto), de visitar a varias mujeres que han vivido en propia piel los conflictos del pasado octubre. Escuchar la versión de los hechos desde el relato de éstas mujeres sencillas, hacía que se nos pusieran los pelos de punta. Si no lo vemos no lo creemos. De una forma sorprendentemente inocente y sencilla relataban como ellas habían sido convocadas a un paro cívico como otros tantos que hay en esta ciudad. No esperaban, por supuesto, la respuesta desmesurada, primero de la policía y luego del ejército. La policía empezó a lanzar gases de forma indiscriminada, gas que muchas veces entraba en las casas y no sabían que hacer, sobre todo los que tenían bebes, que les veían ahogar.

Aunque el terror y la impotencia más fuerte fue la del sábado, cuando empezó a actuar el ejército, pues ahora lo que volaba por el aire no eran simple gas, sino balas. Cuentan Mariela y Dania que los soldados disparaban de forma indiscriminada, que dispararon hacia las casas, que mucha gente de la que murió era gente inocente que estaban en casa o pasaban por allí. Ellas dicen que tenían miedo por sus hijos. Les cortaron la luz y el teléfono, los disparos, no tenían que comer.... Ellos no querían la violencia, sólo tenían para defenderse palos, piedras y su voz. “Tenemos que luchar, no por nosotros sino por nuestros hijos... ya da igual morir”, “que futuro les vamos a dejar”.

“Tenemos que luchar, no por nosotros sino por nuestros hijos... ya da igual morir”
En estos días no sólo corrieron ríos de sangre, también corrieron ríos de solidaridad entre todos los vecinos, ante un enemigo que, como decían ellas, les trataba como a perros.

¡Que distinta se dibuja la realidad desde aquí!

Otro “acontecimiento” que nos ha llamado la atención durante ésta semana es el haber podido entrar a la casa de Dionisia, una mujer aymara de 19 años que cuida el complejo parroquial donde nosotros vivimos.
Hace unos días fue el cumpleaños de Lisette, cumplía 2 años. Algunos la conocéis porque es la niña que aparece jugando con Marcos en alguna de las fotos que os hemos mandado.
Es difícil describir como vive aquí la gente, empezando por el olor de la casa, el desorden.
Lissete se ha hecho amiguita de Marcos y las niñas y algunas veces viene a jugar a casa. Ana y Lucía cuando se enteraron de que era su cumpleaños, quisieron hacerle un regalo; la llevaron una cajita de pinturas, muy sencillita, porque tenemos muchos cuidado en no hacer ostentación de nada, y nuestra sorpresa fue que ni siquiera la mamita había visto en su vida pinturas, no sabía para que servían.

Como ya os hemos contado en otras ocasiones es un mundo de contrastes muy fuertes. Hay mundos muy distintos dentro de ésta realidad. Y nosotros como privilegiados que somos vivimos a la vez en estos dos mundos que conviven de una forma tan normal: el otro día paseando por la Paz había unos jardines que ya quisiéramos nosotros en España, o el ambiente que se respira en la Universidad Salesiana de La Paz a la que fuimos invitados por el Rector, que también tiene otro color y otro olor (y eso que un número importante de alumnos vienen de El Alto).
En fin, la conclusión es que tendremos que aprender a vivir estos contrastes y saber en cada momento cual es nuestro lugar.

Estamos empezando a pensar en el tema de buscar trabajos. La cosa es difícil. Además aquí ahora empezará el verano, con lo cual pararán en muchos sitios, sobre todo en la educación.

centro salud

Hay un centro de salud interesante que están construyendo los de una parroquia vecina que quieren que colaboremos con ellos. También alguno puede que meta cabeza en la Universidad Salesiana de La Paz, dando alguna clase, otra cosa que nos plantean que ayudemos a montar Caritas en El Alto o incluso a montar y gestionar la futura Universidad Católica de El Alto. ¡Están locos estos bolivianos!
Bueno como véis hay algunas posibilidades de trabajo que tendremos que ir concretando. A ver en que queda. Mientras tanto, en éstas semanas de Adviento haremos alguna actividad con los jóvenes del colegio de secundaria que está al lado de casa a los que hemos conocido a través de nuestros paseos con los niños. Ya tenemos ganas de ir trabajando con la gente.

El Obispo decía el otro día en una Eucaristía que celebramos con él en casa, que habíamos sido su regalo de Navidad. La verdad es que aquí nos valoran mucho.

Bueno, el rollo de esta semana se nos acaba. A ver si hacemos algo de turismo, ahora que empiezan las vacaciones de verano aquí y os podemos contar algo sobre el altiplano, el lago Titikaka, los yungas (que deben ser preciosos) o las cumbres andinas. El problema es que ha empezado la estación de las lluvias (verano) y todos los días cae una tormenta impresionante. De todas maneras, ya os contaremos.

Por cierto: el otro día, a la hora de acostarnos Ana nos dijo, literalmente: “Papá, llévame a la cama ahorita, no más”. Y nosotros, sin querer, llamamos a las niñas de usted: “¡Ustedes, Lucía y Ana, obedezcan de una vez!” o algo así. Dentro de cuatro días, cuando las niñas se escolaricen vamos a tener problemas para entendernos, porque el lenguaje es bastante cerrado aquí. El otro día, Lucía comentaba que un pocero (fontanero) que estaba en casa haciendo unas chapuzas ¡hablaba en inglés!

guarderia

¿Os hemos contado ya que ya tenemos arreglado el tema escolar, por lo menos este año? La idea es que vayan a un colegio de La Paz a hacer primaria y secundaria. Hasta ese momento irán los tres juntos a los que aquí se llama un Kinder, que es como una guardería y parvulario juntos. Es un centro que ha montado un misionero murciano con el que estamos teniendo bastante relación y que vimos el otro día. Está bastante bien y sobre todo a nivel pedagógico no tiene nada que envidiar a los colegios españoles, aunque a nivel material es mucho más sencillo, claro. Después, cuando empiecen la enseñanza obligatoria (Lucía el año que viene) las mandaremos a la capital, porque todos nos han dicho que el nivel aquí es sensiblemente más bajo.

Bueno, nos despedimos. Lo único importante es deciros que ya nos hemos repartido las vacaciones provisionales para ir a España. Nosotros, si no ocurre nada especial, iríamos en la primera tanda, es decir, en navidades del 2004, que están a la vuelta de la esquina; así que ir preparando los langostinos y la carne de verdad, que ya tenemos “mono”.

Un abrazo enorme, Merche, Claudio, Lucía, Ana y Marcos

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