Una vida desde El Alto

  Capítulo XI, Agosto 2004

Queridos amigos:

En este último tiempo algunos de ustedes me han preguntado qué necesitamos. Algunos preguntan qué necesidades tenemos nosotros en nuestros proyectos, otros preguntan qué necesidades tiene la gente (sobre todo en los aspectos sanitarios) y otros, por último preguntan qué demandas sanitarias expresa la gente.

En una primera ojeada es todo lo mismo, o por lo menos debería serlo; pero, por lo menos a mi, la pregunta directa me hace cuestionar cuales son las necesidades reales de este pueblo con el que estamos compartiendo ahora nuestra vida.

Ya saben que hemos dedicado un montón de tiempo en conocer la realidad, en preguntar, en incentivar la participación de la comunidad, por lo menos en la parte sanitaria de nuestros proyectos de la que soy más responsable. Hemos utilizado unas metodologías lo más participativas posibles para hacer ese diagnóstico y para poder intervenir sin meter la pata, o por lo menos sin meter mucho la pata. De verdad que estoy bastante impresionado (por no decir horrorizado), por los efectos perversos que pueden tener intervenciones muy bien intencionadas a la vez que muy bien... paternalistas.

¿Qué necesita este pueblo, esta gente? ¡Vaya pregunta! Si somos capaces de contestarla, habremos avanzado bastante, y entonces, lo que hagamos, de verdad será cooperación.

¿Qué necesita este pueblo, esta gente?...¡¡¡Vaya pregunta!!!. Si somos capaces de contestarla, habremos avanzado bastante, y entonces, lo que hagamos, de verdad será cooperación (o sea, operar juntos). A veces uno tiene la sensación que la gente de acá no tiene mucho que opinar o solo se dedican a demandar plata, dejando la gestión y ejecución de los proyectos de la mano de los extranjeros que “al fin y al cabo, son los que saben”.

Todo este rollo es para decirles que no tengo muy claro que realmente necesitan, y tampoco tengo muy claro que la gente de acá sepa que quiere e incluso no sé si lo que tengo claro que es bueno, pueda ser bueno para este contexto y esta situación. Ya se sabe, lo mejor puede ser enemigo de lo bueno...

Pero por no escapar de la pregunta, puedo opinar (con la boca chica) sobre lo que me parece a mi que pueda ser necesario para este pueblo, para este sistema de salud. Que quede claro que lo que opino a veces es transmisión de lo que he captado que la gente pide y otras es de “cosecha propia”, porque simplemente pueda estar en total desacuerdo con lo que la gente demanda. Por ejemplo: siempre que hemos preguntado (en el proceso del diagnóstico de salud) qué necesitan en este campo nos dicen, como primera respuesta: “más centros de salud, un hospital, especialistas, un ecógrafo...” Pareciera que estamos preguntando en un barrio el barrio “bien” de España. Sólo cuando se hace un trabajo más profundo de bucear debajo de esas necesidades sentidas, vamos encontrando otras demandas diferentes, que casi siempre van en la línea educativa.

futbol africa

Esto me recuerda una anécdota que me contaron les pasó hace unos años a unos de una ONG que trabajaban en África. Esta gente de la ONG se tomaba muy en serio el tema de la participación comunitaria, de manera que nada se hacía sin que existiera un consenso grande en la comunidad ni una demanda explícita. En un poblado perdido, sin ningún tipo de servicio (ni agua, ni electricidad, ni posta, ni letrinas...) se preguntó que querían que financiara la ONG. Y el pueblo, a una, contesto que ¡¡¡camisetas y calzones para equipar al equipo de fútbol local!!! La ONG, después de pensárselo mucho y, haciendo de tripas corazón, para ser fiel a sus planteamientos participativos, financió este equipamiento... Y lo cierto es que, al cabo del tiempo, se pudo descubrir que fue la mejor inversión que se pudo hacer: con un equipamiento digno, el pueblo (o sea, sus representantes deportivos) pudieron relacionarse de tú a tú con los otros poblados. Los éxitos deportivos generaron, no sé de que manera, una mejora en la autoestima de todo el pueblo y unas potencialidades de relación entre los diferentes pueblos del área, de manera que se fueron planteando otros objetivos de desarrollo “más razonables”, que fueron consiguiendo por sí mismos en colaboración con otros poblados. Así que, unos calzoncillos fueron el mejor proyecto de cooperación al desarrollo que se hizo en la zona.

De verdad que estoy bastante impresionado (por no decir horrorizado), por los efectos perversos que pueden tener intervenciones muy bien intencionadas a la vez que muy bien... paternalistas.

Bueno, no se preocupen, no les voy a decir que la necesidad acá son calzoncillos... No nos pase como en ese otro caso en el África subsahariana, en el que la ONG de turno preguntó y todos, a una, contestaron: ¡¡¡una casa de citas!!!. Nadie pudo decirme si, al final financiaron este “proyecto de cooperación”, pero creo que por ahí no pasaron...

Cuando uno está acá, lo primero que se capta es la necesidad de incrementar la formación del personal local, para aumentar, lo primero, su formación (en términos absolutos) pero, y sobre todo, para aumentar su “autoestima” y su “heteroestima”. Parece que, acá, sólo podemos dirigir y gestionar las cosas los extranjeros. Ante los propios bolivianos, pocos “autóctonos” pueden tener la autoridad para ser líderes de sus propios procesos de cambio (y si uno es indígena, mucho menos). A nadie del propio país se le da autoridad, excepto en cosas que son propias de los del lugar... Así, nos movemos en un mundo de aparente incompetencia que a veces es realmente exasperante. El objetivo de la formación es dar capacidades a los bolivianos para llevar sus cosas adelante, hacia si mismo y hacia los demás. Para que los de fuera seamos totalmente prescindibles cuanto antes. Por lo tanto, la primera necesidad es esa: formación. Ya sea a través de libros, cooperadores técnicos que vengan a formarnos en un determinado campo, lo que se les ocurra...

Escuela en El Alto

Muy relacionado con esto está todo el campo que llamamos fortalecimiento institucional. Ya sea por la falta de formación, por las costumbres, por la corrupción, por lo que sea, la gestión de las instituciones es muy deficitaria, o sea: un desastre. Yo no acabo de ver donde está el problema, pero cualquier pequeña gestión en el campo que sea es una verdadera tortura. Y en la sanidad ocurre lo mismo: las licencias de funcionamiento tardan meses en concederse, por lo que al final se opta por funcionar sin licencia, por lo que no puede existir control de lo que se hace, por lo que se hace lo que a uno le da la gana. Los papeles se pierden en los despachos de no se sabe quien y las cosas no avanzan...

La ciudad de Coroico

Las huelgas (por llamarlas de alguna manera) de un carácter increíblemente corporativista impiden llevar un ritmo laboral razonable. Los ciudadanos no cuentan nada en todo este sistema, siendo considerados, en el fondo, como individuos totalmente faltos de derechos... Una de los aspectos en los que más se podría colaborar, sobre todo desde instituciones oficiales, sería en este campo. Aunque no nos llamemos a engaño... ¡esto es duro!. Además, el que paga, manda. Como creo que les decía un día, el problema es que la plata acá no la tiene el estado sino la cooperación exterior y quien gestiona esos dineros somos nosotros, los cooperantes. ¿Qué capacidad de gestión puede tener una institución que no controla la plata?. Es como una pescadilla que se muerde la cola. Gestionamos nosotros porque no vemos capacidad de gestión en la contraparte local y los financiadores no se fían de ellos por toda las historias de ineficacia y corrupciones (que son muy reales). Pero hacer esto genera una dependencia y una incompetencia de los actores locales que, a la larga, se pagan muy caras. El déficit fundamental de Bolivia (y me imagino que de todo el tercer mundo) es la incapacidad de gestionar sus propios recursos, no tanto el déficit de recursos (que evidentemente existe). A veces, uno piensa que lo mejor sería largarnos para dar posibilidades de autogestión a las autoridades de acá..., pero no nos pongamos trágicos. Así, que si alguien se anima (desde una institución pública) a colaborar, que sepa que es este un campo interesante... y difícil.

liz

Bajando a lo que yo, cada día, manejo y desde la realidad que voy observando, veo una serie de necesidades.
En nuestro caso (en mi centro de salud), que se encuentra en fase de “montaje”, se necesita plata. Para comprar camas y camillas, pagar el agua y la luz, montar el paritorio, la farmacia comunitaria... tantas cosas. Pero esto son necesidades coyunturales, de inversión. Sigo pensando que todo aquello que no sea sostenible económicamente no debe montarse y que, en ese caso, habrá que buscar alternativas que la comunidad pueda sostener, pues si no, volvemos a generar dependencias que hacen mucho daño... Esto, claro está, en lo que es el mantenimiento de los dispositivos, porque lo que es la inversión es claro que precisa ayuda del exterior.

Esto que digo lo tengo bastante clarito, con dos excepciones que considero que son necesidades hoy bastante perentorias.

  1. Los programas de Recuperación Nutricional. Dada la situación que vamos detectando y que el problema de la desnutrición afecta a las capas más pobres de este mundo de pobres, es evidente que los centros o programas que aborden este problema son insostenibles financieramente. Y estamos empeñados en montar uno acá en El Alto que trabaje a nivel asistencial y a nivel educativo-promocional. Ya me dirán ustedes a que puerta puedo llamar para poder poner en marcha esto...

  2. Los programas de promoción de la salud. La promoción de la salud no da plata. Y las propias comunidades deben tener un nivel de maduración para hacerse conscientes de las necesidades de los promotores de salud, así como responsables de su financiación. Pero algunos todavía creemos que la promoción de la salud es lo único que (o por lo menos lo que más) va a mejorar el nivel de salud de las comunidades. Así que, es este un campo en el que el apoyo externo es bien importante para poder desarrollar estos programas. En este campo todo el tema del alcoholismo me preocupa de una forma especial...

Bueno, gente: como siempre, he empezado diciendo que no se que decir y por último, me pongo a escribir y os mareo con tantas palabras...

Me preguntaban que necesidades tenemos acá, desde el punto de vista sanitario: en resumen, todo este rollo es para decirles que las necesidades son:

  1. Formación (todo el que se anime a venir acá, ya sabe a que va a venir)
  2. Fortalecimiento institucional (para el que se atreva)
  3. Plata para inversión (para el que tenga)
  4. Programas de recuperación nutricional (todavía me impresiona este tema...)
  5. programas de promoción de la salud (todavía me enamora este tema...)

Si me preguntan dentro de seis meses, seguro que les digo otras cosas; pero así es la vida, cada día aprendiendo cosas nuevas, y que esto ocurra toda la vida...

Un abrazo,

Claudio

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