Una vida desde El Alto

  Capítulo XXIII, Febrero 2006

Queridos amigos:

Hoy nos acordábamos de ustedes y hemos dicho: escribimos a los amigos de la madre patria ahorita mismo o no lo hacemos nunca.
Así que nos ponemos a contarles algunas cositas. Además, recordamos que en estos días se celebra en España la “Campaña contra el Hambre” y sabemos que en estas épocas nos recuerdan ustedes un poquito más (esperamos).

Inundaciones

Para nosotros, estos días convulsos en nuestra tierra están siendo bien ricos en experiencias, a la vez que duros. Sobre todo en el campo, hartas familias se han quedado sin nada (y acá “nada es nada”) por las inundaciones que hemos sufrido. La verdad es que se hace realmente duro ver como el pobre puede ser hundido más aún en la miseria por estos fenómenos naturales y como los “ricos” estamos más protegidos y no nos pasa nada.
Y es que es así; nosotros no hemos sufrido ningún problema excepto las lógicas incomodidades de esta especialmente “mojada” estación de las lluvias: las frecuentes cenas y reuniones a la luz de las velas por los cortes de luz, las goteras de la casa (a veces caía agua a chorros, pero nada que no se arreglara con cubos estratégicamente situados), el barro de los caminos (ya nos hemos aburrido de quitar tierra y barro de casa; cuando llegue la estación seca ya barreremos), el que se nos haya quedado el auto en los caminos en alguna ocasión (a pesar de que tiene tracción a las cuatro ruedas) y cositas de esas que, si quieren, dan un poco de aventura al asunto. Pero nada serio, como lo que han tenido que sufrir nuestros hermanos pobres del campo.

Por otro lado, vamos viviendo la novedad del nuevo gobierno, que es más que un simple cambio de gobierno. Las expectativas del pueblo son grandes con Evo Morales y, nosotros, aunque somos mucho más escépticos que la gran mayoría, no podemos menos que alegrarnos con ellos y desear ardientemente que, después de esta experiencia, nuestros hermanos sean un poco menos pobres, el país un poco menos injusto, los ricos y los pobres un poco más solidarios y tolerantes…

Hace unos días escribíamos una pequeña reflexión para unos amigos sobre este momento “especial” de Bolivia, contentos con ellos (ya saben que siempre hemos sido un poco “rojillos”) que les transcribimos porque expresa nuestro sentimiento actual aunque alguno la reciba dos veces por diferentes canales:

“La plaza está a rebosar. Todo el país, sí, todo por primera vez, no solo los blancos más privilegiados están allá. Indígenas originarios del altiplano, aymarás, quechuas, mujeres y hombres de la amazonía, tupis, guaranies, otros que vienen de los llanos del Chaco boliviano, representantes de la “progresía” internacional, europeos, norteamericanos, argentinos… La plaza rebosa de hombres y mujeres, la plaza rebosa de culturas.

Nunca en la historia de este país se había tenido la conciencia por el pueblo de que el gobernante era de “los suyos”

El presidente Evo Morales va a reunirse con el pueblo. Nunca en la historia de este país se había tenido la conciencia por el pueblo de que el gobernante era de “los suyos”. Y esto se celebra en un acto cargado de simbolismo, de esos gestos recios, como los aymarás, que solo ellos entienden en su hondura preñada de sufrimientos y esperanzas.

La llegada del presidente, fuertemente escoltado por los policías, se hace más ruidosa cuando éstos dejan paso a un “batallón” de mineros que se encargarán de escoltarlo hasta la tribuna. Un gesto más en un país lleno de símbolos en este tiempo. Y entonces, la música reivindicativa y los gestos dejan paso a la palabra. Eduardo Galeano, el maestro de la palabra, el reivindicador de la dignidad de nuestros pueblos, nos habla de superar el miedo. No de no tenerlo, sino de superarlo para poder construir liberados. Y entonces, nuestros miedos ante el cambio tan fuerte que supone este cambio, no solo de gobierno sino de “sistema”, se relativiza para hacerse apuesta, junto con otros, por la construcción de un país menos injusto, menos corrupto, más solidario.

Somos tres hermanitos Adsis que tenemos la suerte de vivir este momento “revolucionario”. Y acompañar, a veces sin entender, es verdad, los sentimientos de un pueblo que estalla en fiesta y recupera la esperanza. Sin miedo, con legítimo orgullo por lo que son y por lo que serán. Más allá de lo folclórico escuchamos las palabras, hoy hechas canto y aplauso, de los empobrecidos de esta tierra y, en silencio, como se tienen que contemplar los grandes acontecimientos, recordamos las palabras: “Bienaventurados los pobres...”

Utaxa

La foto que les enseñamos es del Centro Utaxa. Como ven ya está terminado, a falta de empezar la segunda fase de equipamiento. “Utaxa” significa en Aymará “Nuestra Casa”. Y queremos decirles que ese “nuestra” se refiere a nosotros… y a ustedes. Porque es vuestra casa. Porque ustedes la han hecho con su apoyo económico que ha permitido construirla. Con cada uno de los centavos de euro que han dado a nuestros hermanos y familiares confiando que esa platita se iba a llevar a buen término.
Nos enorgullece que toda esta infraestructura se haya hecho con el aporte personal de tantos amigos con rostro concreto y que a nivel institucional también hayan sido instituciones de nuestra tierra (Valladolid, Castilla y León) las que han dado el empujón definitivo que ha permitido que Utaxa sea hoy una realidad. ¡Cómo nos gustaría que pudieran verlo! (Reiteramos, aprovechando la pausa publicitaria la invitación a conocerlo): 700 m2, 5 hermosas aulas, un enorme comedor, cocina, biblioteca, despachos de atención de trabajador social, médico, baños, duchas para programas de higiene, un apartamento para cooperantes… Como veis, una hermosa infraestructura para un bonito proyecto.

Como es natural, la clave de este proyecto es que esté lleno de actividades, de iniciativas, de vida, de rostros. Y la verdad es que iniciativas no faltan. Estamos convocando y seleccionando a los niños que van a participar en la actividad de reforzamiento escolar, aproximadamente este año unos 100 niños de 6 a 10 años que también se beneficiarán de apoyo nutricional. Junto con el trabajo con los niños se trabajará con las mamás y papás (sobre todo con las mamás que ya se sabe que son las que se dejan aunque los que más falta le haría sería a los papás). Educación nutricional, algo de valores, escuela de padres, un taller que se está iniciando de artesanía para ganar algo de platita (hacer polleras, trajes típicos, etc). Por otro lado, vamos a iniciar un proyecto de salud, que consistirá este año en hacer un diagnóstico de la situación y trabajar a nivel preventivo, con promotores de salud, para ver si el próximo año nos lanzamos a montar una consulta sanitaria, que falta hace.
Otra actividad que iniciaremos más tarde será un proyecto de crianza de Kuyes, que son unos conejos andinos que dicen que están buenos pero que nosotros no hemos comido porque parecen ratas; Sin embargo, tienen muchas proteínas y viene muy bien para paliar el déficit nutritivo que tienen por acá. Aparte del autoconsumo, la idea es comercializar lo que les sobra para apoyar el sostenimiento de la economía familiar, que les viene muy bien. Y así vamos llenando de contenido a Utaxa, nuestra casa, vuestra casa, para que no sea un edificio sino un proyecto lleno de vida.

Los niños disfrazados

Ya saben que estamos en otros muchos “menesteres”. El Centro de Salud, con Claudio, inaugurada su segunda fase (la parte de quirófanos y hospitalización, ya que es un pequeño hospital) por el Príncipe Felipe el mes pasado empieza el año a tope de “clientes” y retos. En Don Bosco Merche sigue “peleando” con sus jóvenes en un año también lleno de posibilidades. Y la parroquia en la que estamos todos “pringados” cada día con más actividades, con más gente, ocupándonos los fines de semana; Este año esperando la incorporación de Jesús, otro cura que viene hacia junio, que va a permitir que abramos otros campos de presencia, no sabemos donde. Claro que no solo de “trabajo vive el hombre”. Lo pasamos muy bien a ratos en diferentes salidas a rincones lindos que tiene este país.
Y los niños también disfrutan de los suyo, como ven en la foto que les mandan con mucho cariño.

Esta tarde hemos tenido una reunión con otros “misioneros laicos” de El Alto. Nos hemos juntado unos 20 misioneros, casi todos casados con hijos pequeños, de diferentes historias. Algunos nos conocíamos, otros no tanto. La verdad es que vamos descubriendo, como contamos en tantas cartas, muchas riquezas en medio de la pobreza. El Alto, sus gentes y las gentes que desde España sabemos que están con nosotros (esos son ustedes) nos van permitiendo entender, poquito a poquito, como puede ser eso tan paradójico de las “bienaventuranzas”. En esa aventura estamos y en esa queremos, gracias a ustedes y tanta gente, continuar estando.

Un abrazo: Merche y Claudio

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