Una vida desde El Alto

  Capítulo XXVI, Agosto 2006

Hola a todos:

Olga en Bolivia

Lo primero es presentarme: soy Olga, una médico residente que está pasando un par de meses acá en Bolivia, trabajando en distintos centros de salud. He venido con una compañera que se llama Mari Cruz.

Lo segundo es intentar explicar cómo es esto y las experiencias aquí vividas, cosa que no es nada fácil, porque hay tanto de lo que hablar, tantas sensaciones y experiencias nuevas, que te dan la vuelta a tu mundo en un segundo; pero bueno, vamos a intentarlo y espero no aburrir.

La primera impresión nada más llegar a El Alto fue la tremenda pobreza que hay (y eso que sabía donde venía y se supone que venía preparada), pues imagínense: la mayoría de las calles son caminos de tierra, llenos de perros y basuras, casas a medio construir... A medida que nos hemos ido adaptando a El Alto hemos ido conociendo más a su gente, que son encantadores, a pesar de las grandes necesidades que tienen; pasan hambre, frío, sus casas no tienen cubiertas las necesidades basicas de higiene, no hay plata para medicinas... pero todavía tienen fuerzas para darte una sonrisa. Y nosotros nos quejamos a veces por cada tontería cuando tenemos de todo!! Pero esto también tiene su lado negativo, porque esta gente está demasiado acostumbrada a vivir así, y les cuesta moverse y protestar, no reclaman sus derechos y han tomado la posicion de no hacer nada. Menos mal que aquí hay mucha gente trabajando para que esto empiece a cambiar.

¿Y a qué se debe esta injusticia? Está claro que el que repartió las riquezas olvidó hacerlo equitativamente... si el primer mundo se queda con todo, nada queda para acá.

Bueno, tal vez debería contar un poco en que consiste nuestro trabajo acá. Estamos trabajando en distintos centros de salud y aquí es tan distinto a España. Allí la gente va por muchas tonterías al médico, despilfarramos tanto dinero en pruebas innecesarias y aquí en cambio, hay que ir a buscar a la gente a sus casas para que vengan al médico, se diagnostica casi sin pruebas porque cuestan plata (que acá no sobra) y hay que explicar cosas muy básicas porque la educación es nefasta. Hay que hacer una gran concienciación de lo que es la salud porque aquí no son conscientes y de que tienen derecho a ella; no es raro encontrarte en la consulta a un niñito que lleva 2 semanas con diarrea y la madre te dice que no ha tenido tiempo de llevarlo antes porque tenía que ir a vender al mercado... increíble ¿no?

Utaxa

Otro punto importante para nosotras es Utaxa, me imagino que quien lea esto ya conoce de que hablo, asi que no voy a dar grandes explicaciones, pero es una pasada lo que han montado esta gente y la labor que están haciendo con el apoyo escolar, duchas, biblioteca, cría de conejos y comedor (hay que ver cómo comen estos niños, se nota que para muchos es la única comida caliente del día). Se nota que está hecho por gente que vive y convive allí sabiendo perfectamente las necesidades de la zona y no como llega mucha ayuda de nuestro primer mundo sin saber lo que se necesita despilfarrando tiempo y dinero por no preguntar a la gente que verdaderamente está allá, y queriendo ser un gran Papá Noel (Santa Claus) que trae los grandes regalos del primer mundo sin preguntarse si es lo que quieren o necesitan allá; tan solo con la necesidad de tranquilizarse la conciencia.

Bueno, nosotras aquí estamos haciendo revisiones médicas a todos los niños del centro y vemos que tienen muchas necesidades; empezando simplemente por sus zapatos gastaditos, ropas viejas, muchos no tienen ni para ropa interior y luego necesitan tanto unos buenos abrazos y que alguien les preste atención; sus padres trabajan todo el día para poder darles algo de comer y muchas veces los niños están solitos en casa todo el día.

ricos de la paz

Pero no se crean que aquí todo es pobreza... no, a unos pocos kilómetros de estos niños que no tienen ni para calzoncillos, está la zona sur de La Paz, llena de buenas urbanizaciones, con estupendos chalets y grandes tiendas, injusto ¿no?
¿Y a qué se debe toda esta injusticia? Pues está claro que el que repartió las riquezas se le olvidó de hacerlo equitativamente, no sé que pensarán ustedes, pero para mí todo es un problema de falta de equidad porque riquezas hay para todos, pero claro, si el primer mundo se queda con todo, nada queda para acá. Si tan sólo consiguieramos un reparto más justo... no pido casi nada ¿no? Pero nada, pónganse todos a pensar, y busquen en su interior que seguro se les ocurre alguna pequeña acción en su vida para mejorar un poquito la vida de los de acá.

Por último, quiero aprovechar este espacio para agradecer a los que han hecho posible que esté hoy aquí: a mi familia por su apoyo y comprensión, a la comunidad Adsis por recibirnos con los brazos abiertos y por supuesto a Claudio por dejarme compartir su experiencia aquí, por esas charlas con un mate, por su confianza en nuestros conocimientos en la consulta, por sus enseñanzas y sobre todo por iluminarme el camino, por enseñarme que hay otro mundo acá y que otra manera de vivir es posible.

Sin más, me despido con la esperanza de haber podido transmitir algo de lo aquí vivido y esperando que les haga reflexionar un poquito. Y aquí seguiremos saboreando este país lleno de contrastes.

Un saludo, Olga

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