Una vida desde El Alto

  Capítulo XXXI, Septiembre 2006

Hola a todo el mundo!

Aquí seguimos trabajando mucho, cada vez con mayor soltura en la consulta y hablando más despacito, que es la única queja que me pone Claudio.

Ayer estuve en una de las gerencias y estuve en un CAI, no me acuerdo bien lo que significan las siglas, pero bueno, en lo que consiste es en analizar todos los datos de cobertura en distintos puntos de un centro de salud y luego ver los fallos y plantear soluciones. Es muy curioso porque a parte del personal sanitario, van tambien las juntas vecinales (aquí tienen un gran poder) y las manzaneras. Les explico que estas ultimas son una especie de promotoras de la salud y de la comunidad, son voluntarias que se encargan de llevar a la gente al medico, a los niños al cole, construyen aceras... todo para mejorar la vida de la gente del barrio.
El CAI fue un poco deprimente porque estaban muy mal en todo, llevan 3 meses sin poder dar anticonceptivos porque el estado no les ha mandado el dinero, tenían problemas con las vacunas, les habían prometido un quirófano hace años y siguen sin él y además han tenido agresiones serias en los ultimos días, vamos que una maravilla de centro de salud.

Y espero que mis cartas consigan transmitir algo, que sientan la pobreza y escasez de recursos de acá y les hagan reflexionar sobre las injusticias que tiene este mundo

Por la tarde, ya saben: a hacer las revisiones de los enanos, y ya empezamos a encontrar algun problemilla más serio, ahora tendremos que hablar con Claudio y ver que posibilidades hay, que no creo que sean muchas. Luego me quedé en casa de Claudio esperando a Mari que había salido con Mª Jesús a visitar domicilios y me pase una tarde estupenda jugando con los 3 monstruitos de Claudio, así no extraño tanto a mi sobri, aunque Claudio ya me regañó por no hacerle la pelota a él y ayudarle a hacer la cena... no, en serio, me agredeció que cuidara de los niños.

Aula de un colegio de Senkata

Hoy por la mañana tocaba patearse (recorrer) Senkata para visitar familias y seguir alucinando con las míseras viviendas que tiene esta gente, viven un montón en lo que puede ser un cuarto como el suyo y allí tiene la cocina y el suelo es puritamente de tierra.
Y hemos visitado un colegio por llamarlo algo, porque es todo patio de tierra por supuesto y 4 clases minúsculas donde pasan 2 ó 3 cursos a la vez y tan solo tiene 3 horas de clase (¿gran importancia se esta dando acá a la educacion verdad?). Nada más entrar todos los niños se nos han lanzado encima para abrazarnos, algunos conocidos de Utaxa, pero otros no, así que a veces te entra un pequeño complejo de Papá Noel (Santa Claus) del Corte Inglés, pero bueno necesitan tanto cariño...

Y el finde bajaremos a las Yungas por esa estupenda carretera (no os preocupéis demasiado, que como dice Claudio, él ha llevado a sus hijos por ahí) así que si las fotos del condoriri les han gustado esperen a ver estas que son distintas pero seguro que nos van a quedar bien lindas.

Sacos de maíz

Bueno, como muchos me habéis preguntado por el tiempo y comida, os contaré que el tiempo es extraño: por las mañanas temprano y por la noche hace frío pero no más que en Valladolid (la ciudad donde vivimos en España), y luego el resto del tiempo suele hacer más o menos calor.
Comer comemos muy bien, acá se toma mucha sopa con veinte mil cosas en ella, pero están buenas, papas, pasta y arroz fundamentalmente. Carne también comemos, pero casi siempre pollo y vaca. El pescado ni lo olemos, aquí es muy caro y también echamos de menos el queso. Eso sí, nos estamos tomando unos estupendos jugos de maracuya y demás frutas (eso sí que no lo hay en España)

Ya sin más que contar tan solo el pequeño vertigo de lo rápido que están pasando los días ¡ya llevamos 3 semanas! y también la sensación totalmente contradictoria de lo lejano que vemos lo que hacíamos en Valladolid y es que nos hemos adaptado muy bien, las 2 parecemos dos bolivianitas más sino fuera por nuestro color de piel...

Os dejo ya que me tengo que estudiar la charla de mañana. Y espero que mis pequeñas cartas consigan transmitir algo, que sientan un poco la pobreza y escasez de recursos de acá, que les hagan reflexionar sobre las injusticias que tiene este mundo y que vayan pensando ideas para cambiar esto, como ven no les pido casi nada.

Un besazo a todos

Olga

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