![]() Una vida desde El Alto Capítulo XXXII, Septiembre 2006 Hola! Aquí estamos, sanas y salvas en Coroico, a pesar de la terrible carretera. Bueno, lo de sanas es un decir, porque hoy he me he hecho un pequeño esguince (no me hecho ninguno en 27 años y tengo que venirme aquí para hacerme uno, menudo desastre). Pero bueno, no os preocupéis, que tras el dolor inicial ya estoy mejor con un estupendo vendaje de Mari y con los ibuprofenos. Mañana tendremos que ir en taxi al río, en lugar de la caminata de 5 horas que pensábamos darnos, porque tampoco quiero forzar demasiado, que tengo que currar la proxima semana y aquí no pienso cogerme una baja, no me vaya a perder ni un solo día. ![]() La carretera era mala, pero tampoco tan terrible como la ponían, tan solo algunas zonas muy estrechas o cuando te cruzabas con un estupendo camión, tenías que ir marcha atrás con el maravilloso precipicio al lado, pero bueno, los conductores se conocen muy bien el camino y hemos llegado sin problemas. Además hay unos estupendos semáforos humanos (como el de la foto de la derecha), que son muy curiosos. El hotel está muy bien, tiene unas vistas del valle estupendas (sino fuera por la niebla y la lluvia), es pequeñito pero nuestra habitación es bastante grande, los baños y duchas son compartidos pero solo hay otra pareja en el hotel (ya es temporada baja acá) y solo nos cuesta 10$ la noche y tiene piscina, que ya veremos si podemos usarla. Cuando ha dejado de llover torrencialmente nos hemos animado a bajar al pueblo y paseando hemos visto un bar con muchos hippies tocando una guitarra en la puerta, y claro como os imagináis hemos terminado dentro. Pues resulta que eran de una comunidad de harecristna (o como se escriba), había chicos de argentina, bolivia, chile... sobre todo hemos hablado con uno que forma un grupo artístico con otros cuatro y se dedican a ir por las distintas comunidades montando espectaculos de payasos y malabares. Esta tarde actúan así que nos han invitado a ir. ![]() Luego para que vean que estamos llenas de contrastes, nos hemos acercado a un convento de clarisas y hemos salido llenas de pastas, porque hemos ido a comprar unas pocas y como no tenían cambio, hemos comprado más de lo que queríamos. Incluso al final hemos dejado un donativo, porque las pobres no tenían más que un peso para darnos el cambio porque hacía mucho que nadie iba a comprar. Mañana nos acercaremos al río donde se supone que hay pozas naturales, si es que no llueve, incluso ponen que son piscinas con hidromasaje. Ya ven, no todo va a ser trabajar en esta vida que tambien nos merecemos un descanso que aquí estamos teniendo un ritmo frenético, cuando lleguemos allá nos van a tener que recoger con pala, pero todo el esfuerzo está mereciendo mucho la pena y esta experiencia no tiene precio. Muchos besos y seguiré escribiendo Olga |