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Este es un disco que está concebido como si fuera música de cámara, con un sonido muy austero, sin elementos electroacústicos y en donde las guitarras guían el trabajo. Son canciones inéditas, excepto una, y la musicalidad ha sido el elemento inspirador. El título y la canción "Mariposas" es una invitación evocadora que tiene que ver con la leyenda de la cultura nagua que cuenta que las almas de los guerreros aztecas cuando volvían de la batalla regresaban transformadas en mariposas para embellecer la vida de los humanos. Yo utilizo este sentido para evocar a una persona que se ha ido. Este disco es el resultado de mi trabajo con Rey Guerra, seguramente el mejor guitarrista clásico en estos momentos en Cuba. Los motivos guitarrísticos y las armonías originales están respetadas tal y como yo las cree, él hizo una primera selección que yo completé. Necesitaba el toque limpio y preciso de Rey para que estas canciones tuvieran la luz deseada Todas las canciones son inéditas excepto Días y Flores que es la canción que titula mi primer trabajo discográfico. Ahora también es la primera vez que incluyo un tema editado en un disco nuevo. Por una parte, siempre sentí que podía hacer una versión mejor que aquella - cuestión que, en mi criterio, queda zanjada -. También veo que las rabias que entonces enumeré siguen justificadas y a veces hasta con mayor impunidad. Lamento tener razones para seguir teniendo estos tipos de rabias. Cantar hoy día esta canción sigue siendo como reclamar a los motivadores de estas rabias - que, dicho sea de paso, preferiría inconcebibles. Sin Hijo, ni árbol, ni Libro, está basada en el pensamiento de José Martí que, más o menos, dice que todo hombre, para serlo realmente, ha de tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro. Yo lo que hago es completar esto y hablar de los parias, de los hombres que sin historia son también la historia. En este disco curiosamente hay dos canciones, Viñetas y Sueño Valseado que me llevan a Saramago inconscientemente. La primera porque su novela "El año de la muerte de Ricardo Reis" es el mismo sentimiento que me provocó al escribirla. La segunda por el discurso que él dio al recibir el Nobel. Es eso que uno piensa que hace las canciones y son las canciones quien te construyen, quien te hacen a ti. | ||||