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Todo empezó hace bastantes años, cuando un compañero del colegio me habló de un juego muy raro llamado Rol. Me encontré que jugar al rol significaba juntarse unos cuantos tipos raros y con cara de empollones en la mesa de la cocina, sacar libros, tablas, fichas de personaje, dados, lápices y demás arsenal rolero y dejar volar la imaginación, visitando ciudades y conociendo personales de El Señor de los Anillos, matando a todos los orcos que se nos cruzaban por el camino, investigando crímenes de palacio, escoltando caravanas de mercancías por tierras peligrosas... todo lo que había leído en los libros de Tolkien, pero esta vez en primera persona, siendo yo el protagonista de mi propio libro, decidiendo lo que quería hacer en cada momento, y lo más emocionante: siendo responsable con mis actos de mi propia muerte o victoria. De aquella primera partida a Dungeons & Dragons (por aquellos años, sólo existía la edición básica), saqué una conclusión: el rol me gustaba (y me gusta). Así que me junté a aquella gente que en principio me pareció tan rara, y con el tiempo pasaron a ser mis compañeros de aventuras, o lo que es lo mismo: mis amigos. Pasaron los años de instituto y de carrera, y nosotros continuabamos fieles a nuestras partidas de fin de semana, entre nosotros o en algún club de rol. Íbamos madurando, como jugarores de rol, como personas y como amigos. Cuando nos juntamos los amigos rememoramos aquellos tiempos de rol (y me jode tener que escribirlo en pasado), nuestras aventuras por la Tierra Media, aquellos personajes que llevamos hasta nivel 15, el guerrero enano Thororin y su escudo de Mithril, aquel dragón que casi nos machaca a todos, los días de mercado en Fornost, la taberna del "Orco Ronco" y sus peleas... quizá hayan sido imaginaciones, y me llamen loco cuando digo que yo he estado en Bree, pero para mi todo eso ha sido real, muy real, y yo he estado con mis amigos recorriendo la Tierra Media, de eso estoy seguro. En fin... esperemos que algún día nuestras obligaciones nos permitan volver a empuñar la maza y a embrazarnos el escudo en busca de aventuras. | ||||||
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